Linux y yo, una relación de amor-¿odio?

Os voy a contar un secreto: no tengo Linux en ninguna partición. Pero no porque no quiera. Con el portátil lo he intentado tropecientas-mil doscientas cuarenta-y-cinco veces, sin éxito.

He probado todo tipo de distribuciones: Ubuntu, Linux Mint, OpenSuse, Mandriva, Debian… y siempre me ocurre lo mismo: Arranco el LiveUSB -sí, también he probado con CDs y DVDs- y me sale la típica pantallita:

  • Instalar Distribucion X
  • Probar Distribución X
  • blablabla

Le doy a una opción cualquiera, se carga una imagen, y el ventilador empieza a acelerar como si supiera que estamos acercándonos al Apocalipsis que predijeron los Mayas para este día 21. Y ahí queda todo, de ahí no paso. Googleando tampoco he conseguido solucionar mucho. Hoy lo voy a volver a intentar, que me quiero deshacer de Windows 8, el cual no recomiendo.

¡Pero basta de chácharas!

Historia

En mi vida he intentado usar más Linux y lo he conseguido durante ciertos periodos. En el primero de ellos, hace un par de años, usé Mandriva, con KDE. Me duró un par de semanas la tontería, por culpa de los juegos, que me hacían volver a Windows, y al final, para no estar reiniciando, dejé Linux de lado.

La siguiente vez que instalé una distribución en mi PC lo hice con Ubuntu, con el entorno por defecto, que era Gnome 2.x, y me convenció más que KDE, y eso que éste ultimo tenía un aspecto más moderno, más a lo que venia acostumbrado: ventanas con transparencias, widgets…

Finalmente me he decidido por Gubuntu, que es la versión que tengo ahora instalada en mi máquina virtual, y que uso a menudo. Gubuntu no es más que el resultado de la ecuación:

Gubuntu = Ubuntu – Unity + Gnome-Shell

Sobre el tema Gnome-Shell iba a hablar en este post, pero le dedicaré uno entero, por no hacerlo muy largo. Pero si, Gnome-Shell me gusta.

¡A la mierda Linux!

Cargarse el Grub, kernel panic, desconfigurar el compiz… A todos nos ha pasado y hemos tenido ganas de mandar a la mierda Linux. Y lo hemos hecho. Pero resulta que la única forma de aprender a usar Linux, es usando Linux. No hay más truco. Y la verdad es que, una vez te acostumbres, verás a Windows como una simple plataforma de juegos.

Ahora mismo, como ya he dicho antes, no tengo ninguna partición con Linux, ni en el sobremesa ni en el portátil, pero siempre que quiero hacer algo de provecho -programar, estudiar, escribir un post- entro a mi máquina virtual con Gubuntu.

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2 thoughts on “Linux y yo, una relación de amor-¿odio?

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